Son un grupo de anfibios, con rango taxonómico de orden, conocidos vulgarmente
como ranas y sapos. Los adultos se caracterizan por carecer de cola, por
presentar un cuerpo corto y muy ensanchado, y unas patas posteriores muy
desarrolladas y adaptadas para el salto. Los anuros son el grupo más numeroso
de anfibios; se estima que existen unas 6608 especies, repartidas en 54 familias.
La mayoría pasa su vida dentro o cerca del agua. Su tamaño puede variar desde
unos escasos 8,5 milímetros.
Diferencias entre sapos y ranas.
Aunque luzcan algo similares, las diferencias físicas son notables. Los sapos
tienen la piel más seca y áspera, mientras que las ranas la tienen más húmeda,
lisa y brillosa. A su vez, las ranas se caracterizan por tener extremidades largas y
esbeltas que le permiten saltar ágilmente, mientras que los sapos tienen miembros
más cortos y no son tan ágiles como las ranas.

Sabía usted que la rana común es el mejor indicador de la contaminación de un
humedal?.

Beneficios de tener sapos o ranas en el jardín.
Los sapos y las ranas son los mejores aliados de cualquier jardín, ¿lo sabías?
Tenerlos entre tus plantas y oírlos cantar por las noches puede ser muy divertido,
por lo tanto, dales una oportunidad a estos simpáticos animalitos de vivir en tu
patio trasero y ayudar a tus plantas a estar mejor que nunca.

¿Cómo tenerlos de manera responsable?
Los sapos y las ranas necesitan de un ambiente libre de tóxicos, pues su piel es
sumamente sensible. Por lo tanto, no utilizar fertilizantes sintéticos, fungicidas,
pesticidas ni herbicidas químicos será uno de los requisitos.
Además, tener un espacio con agua en donde puedan sumergirse sería una muy
buena idea, por lo que crear un pequeño estanque para ellos sería fantástico.
Para empezar sería bueno que tengas tan solo un par, porque recuerda que si te
llenas de anfibios, éstos proliferarán y se convertirán en una plaga.

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