¿Cómo se practica la Ozonoterapia y para qué sirve?

La aplicación puede ser interna con inyecciones de ozono o externa:

La Ozonoterapia con aplicación externa:

  • Se puede realizar la terapia con ozono externa con una bolsa de plástico hermética, especialmente diseñada para el tratamiento de extremidades con heridas o úlceras de difícil curación, en las que la parte enferma recibe un baño gaseoso de ozono. La mezcla de ozono-oxígeno dentro de la bolsa actúa muy eficazmente regenerando, limpiando y desinfectando los tejidos.
  • Con la denominada “bolsa-sauna”, en la que el paciente desnudo es introducido en un saco de plástico, cerrándose a su vez hasta el cuello. La bolsa se conecta al generador de ozono y, de esta forma, el paciente comienza a eliminar sustancias tóxicas a través del sudor.
  • Otra aplicación externa del ozono es la llamada agua “ozonizada” que es utilizada para el tratamiento de inflamaciones bucales rebeldes, trastornos digestivos, etc. La ozonización del agua, no sólo es útil para la actividad médica, sino que desde mediados del siglo XX se viene empleando en instalaciones depuradoras de piscinas, a causa de que el ozono no se limita a una acción destructora de gérmenes, sino que posee propiedades muy superiores a las del cloro, exactamente quinientas veces mayor.

La Ozonoterapia con aplicación interna:

  • Insuflación rectal: Se introduce una mezcla de ozono y oxígeno a través del recto, donde ambos elementos son absorbidos por medio del intestino. Se emplea en enfermedades intestinales, tales como colitis ulcerosa, disbacteriosis, etc.
  • Inyecciones de ozono intramuscular: Consiste en inyectar una pequeña cantidad de ozono, que se aplica como cualquier inyección (generalmente en los glúteos), y es utilizada habitualmente en el tratamiento de alergias.
  • Inyección intra-articular: Aplicada generalmente en enfermedades reumáticas (artritis, artrosis, etc.)
  • Aceite ozonizado: Consiste, como su nombre indica, en una mezcla de aceite y ozono. Se aplica de forma tópica como bálsamo o ungüento en enfermedades de la piel, tales como hongos, fístulas, úlceras de las piernas, acné, etc.
  • Insuflación endonasal: empleada en el tratamiento de sinusitis y rinitis. Ha de llevarse a cabo con mucha precaución, ya que el gas nunca ha de inhalarse. Se advertirá, sin embargo, un fuerte aumento de las secreciones nasales.

Se ha observado en el transcurso de los tratamientos con ozono, al efectuar los análisis correspondientes del sudor y de la orina, la eliminación de sustancias tales como bromo, cloro, yodo, ácido salicílico, fenol, barbitúricos y otras moléculas de síntesis más o menos tóxicas, que posteriormente los enfermos declararon haber ingerido meses o incluso años antes, y que, obviamente, no habían eliminado. Su organismo fue incapaz de realizar la labor, pero con esta terapia, el ozono conseguía una limpieza tisular importante, al depurar gran parte de los tejidos.

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