Las nefastas consecuencias de esta práctica en el marco del llamado “capitalismo verde”, afectan de manera directa tanto a la naturaleza como a las diferentes poblaciones y comunidades. Según el Instituto Alexander Von Humboldt, los monocultivos causan efectos nocivos como la alteración del ciclo hidrológico en los territorios, la transformación de la abundancia y composición de especies de fauna y flora, la erosión de la tierra, y la modificación de la estructura y composición de los suelos.

Frente a las negativas consecuencias generadas en la naturaleza a raíz de esta práctica, es imprescindible señalar los impactos también generados a las poblaciones se relacionan directamente con el territorio. Desplazamientos forzados, conflictos sobre la tenencia de la tierra entre actores empresariales forestales y los pobladores, la pérdida de las culturas indígenas y tradicionales, y la pérdida del sustento de la población nativa son algunos de los efectos más relevantes.

Según el movimiento campesino internacional, Vía Campesina, el área con este tipo de plantaciones en el mundo se cuadriplicó desde 1980, particularmente en lo que refiere al crecimiento de monocultivos de eucalipto y palma.

 

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